Mi filosofía del movimiento

Creo en el movimiento como una necesidad básica del cuerpo humano, y en el entrenamiento como una forma de autodescubrimiento.  Nuestra cuerpa es salvaje, siempre se está modificando. Nos han enseñado que debemos controlarla: sus deseos, sus formas, lo que hacemos con ella, pero lo cierto es que somos una materia en constante transformación. 

Especialmente la cultura de la dieta y el fitness tóxico han contribuido a esta idea del control, que además se une a un sentimiento de culpa o castigo: debo ejercitarme para verme de una cierta manera, para que mi cuerpo sea de un determinado tamaño, por "salud", para ser más productivx, porque comí o me comporté de un modo "equivocado". En este contexto, se instala la nefasta idea del "querer es poder". Si has ido a algún gimnasio, seguro has escuchado la frase "no hay excusas". Si no puedes entrenar (por plata, tiempo, cansancio, vergüenza, incluso alguna lesión), es tu culpa. hay una falla en tu voluntad. En su reverso está también un positivismo que nos dice que debemos sentirnos bien y amarnos todo el tiempo... ¿con qué crueldad hemos asumido todos estos imperativos?

Vengo a decirte que TODAS TUS EXCUSAS SON VÁLIDAS. Que conozco esos territorios dificultosos. Y por ello concibo el trabajo corporal como una investigación que sí, se enfrenta con voluntad, pero también con alegría y en la medida de tus posibilidades. Vas a estar en un lugar incómodo, en el que te cansarás, pensarás que no puedes hacerlo, y a veces efectivamente no podrás. Pero vamos a experimentar juntxs como encontrar formas para avanzar. Si no lo logramos, o te das cuenta de que tenías otros objetivos, estaré feliz de derivarte a otra persona que te pueda ayudar.

Cuando entrenamos, nos ponemos en contacto con un sentido del moverse que es muy profundo, y que nos conecta a todxs. Es la energía de la vida, turbulenta y misteriosa, que necesitamos activar para  el apocalipsis. Espero poder contribuir a esta batalla.

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